Posties: Quejas 10
1. Publicidad radial con infantes Tengo muy claro que la publicidad tanto televisiva como radial que incluye figuras infantiles como protagonistas de sus piezas tiene como objetivo sensibilizar el instinto maternal de un target femenino adulto, y aunque funcione no me parece más que un marketing barato lleno de voces estridentemente agudas y balbuceantes. Ver una infante ande diciendole a “su mamá” que le pregunte a “su colita” acerca de la calidad del papel higiénico Nube no es que me cree la mejor imagen mental. No se si es que la gente es más insensible hacia las connotaciones de la publicidad.
2. Nasalidad deportiva Me irrita que los comentaristas deportivos tengan que poner la voz tan nasal a la hora de narrar los partidos sin hablar de el papel de literatos baratos que se toman con todo tipo de metaforas, analogías y metonimias como decirle cuidapalos al arquero, esférica a la pelota y toda una serie de ornamentos innecesarios.
3. La batería española Sigo quejándome de los nombres que tienen las partes de la batería en castellano: De que se le diga charles (pronunciado en español) al hihat, de que se le diga bombo al bassdrum (¿no suena un poco aborigen?) No me gusta ninguno de los nombres que le dan al Snare, ni caja ni redoblante ni tarola.
4. Audiencia elogiadora Me saca de casillas que la gente llame a las emisoras únicamente a felicitarlos por el programa sobre todo cuando el espacio telefónico se supone que sea de opinion acerca del tema del día. Está bien que feliciten, pero que también participen en lo que se supondría que lo hicieran si tanto les gusta el programa.
5. Victimas & Caprichosos Las personas que tienen cierta tendencia a hacerse las víctimas generan un modelo situacional que me parece el colmo del descaro. Irritarse con sus amigos cuando no les acolitan o los acompañan las cosas inadecuadas que pretenden hacer o en su defecto, en la resolución de los problemas acusados por estas acciones.
6. Alarmas discontinuas Qué sentido tiene que, despues de sonar un rato, la alarma del despertador se detenga sola. A la final me toca despertarme por puro ciclo del sueño. Te odio, motorola W388. Por la naturaleza funcional de la alarma, ésta debería quedarse sonando ad infinitum hasta que alguien la apagara. Me tocó llegar al punto de dejar el computador prendido con los bafles a todo volumen con una alarma estridente programada para desperarme.
7. Chocoamistades pseudoficiales Ya he mostrado mi inconformidad con que se desvirtuen las finalidades de los espacios, en este caso en facebook. No me parece que las fraternalidades chocoamistosas deban ocupar el lugar de los Sibilings y mucho menos que un par de personas exageren sus enamoramientos adolescentes al punto de sentirse Married o Engaged como un significante que no tiene la menor equivalencia con la realidad pragmática. Después de estas cosas un compromiso real pierde toda su fuersa lingüística.
8. Paralisis Estudiantil Estoy cansado, no de las manifestaciones per se, sino de la paralisis vial que le dan a la Zona J del Transmilenio. La ultima era una protesta estudiantil que, al parecer, no tenía muy en cuenta que con esa gracia perjudicaban la movilidad de los estudiantes de cómo mínimo 3 universidades grandes.
9. Organización antiestética Quién dijo que el orden tenía que verse bonito? Hasta donde yo sé el concepto de orden tiene mucho más que ver con ‘cada cosa en su lugar’ que con un deleite estético. Digo: soy una persona piscorrígida, sería un martirio si fuera desordenado, sé dónde tengo cada cosa, que mi orden no se vea bonito es otro asunto.