Posties: Mentiras infantiles en oposición al pensamiento crítico.
Desde hace mucho me parece que infundir pensamiento crítico debe ser uno de los elementos indispensables en la crianza de una persona. Conforme a eso veo contradictorio y paradójico tratar de infundirlo en alguien al que se le estan haciendo creer inconsecuencias de tamaños descomunales.
No estoy muy seguro de que mis padres no me hayan mentido en algún momento acerca del origen de los regalos de navidad pero si recuerdo que desde muy pequeño sabía que no era nada mágico ni fantasioso. Sabía que se compraban con el presupuesto familar, y era un asunto mas tradicional que paranormal. Así mis padres además de que se evitaban responderme bastantes preguntas incomodas con mentiras obligatorias, me evitaban a mí el choque psicológico del desengaño y se sugería un poco de conciencia económica familiar.
Osea, encuentran perfectamente correcto hacerles creer que el mismo tipo de 33 años que ven colgado y bañado en sangre de un par de maderos perpendiculares (cosa que ademas de grotesca y chocante, pasa inadvertida ante todo el mundo por pura costumbre, Emma me hizo caer en cuenta) es el mismo que (nótese la inconsistencia cronológica) recién nacido cada año tiene los suficientes superpoderes para traerle regalos al mismo tiempo a todos los niños del mundo (me pregunto si se preguntarán por qué a los adultos no, además como se marca la delgada linea roja de cuando se deja de ser niños, es muy gradiente digo yo) pero no tiene los suficientes superpoderes para transgredir los límites del presupuesto familiar de cada uno de ellos.
Me pregunto yo, hasta que edad una persona puede considerar verosímil que un raton pueda levantar el peso de una cabeza para hacer algo tan absurdo como pagar por un diente. Es decir, ¿de dónde rayos saca un ratón dinero, y mucho menos para comprar dientes de leche? ¿los pone a fermentar para convertirlos en dientes de queso?
Usar el terror como método de persuación es algo hostil en términos políticos y sociales. El terrorismo es una de las cosas mas repudiadas. Sin embargo, cada pareja de padres tiene una alianza con un mounstro paranormal terrorista a la hora de convencer a un niño de hacer lo que a ellos se les da la gana: El Coco. Los argumentos siempre seran un mejor método de persuación que ‘El Coco’ y aunque se que convencer a un niño con argumentos es una tarea dificil/ca
si-imposible no nos mintamos, los padres tienen el poder sobre las acciones de sus hijos en los primeros años de su vida y no tienen la necesidad de convencerlos de nada. A la larga, cuando lleguen al momento de que sí tengan que convencerlos ‘El Coco’ (al igual que siempre) no será una opción mejor que los argumentos.
Me pregunto cómo un ex-niño puede seguir creyendo en Dios despues de que con cada uno de los personajes de su infancia, incluyendo al mismo Dios (sólo que hecho hombre y en su edad infantil, que para empeorar el asunto son culturalmente personajes distintos) su fé fué desmentida y pisoteada una vez tras otra con cada momento de desmentira.
Mientras los padres sigan prefiriendo hablar de cigueñas en lugar de dar una lección introductoria a la anatomía estos no van a tener la autoridad moral de pedirle explicaciones verosímiles despues al sujeto en cuestión.
En cualquier caso, me saca de casillas que crean que una infancia sin mentiras, o eufémicamente llamada sin ‘ilusión’, es una infancia mala o no es infancia. Lo siento, si tengo hijos les voy a ‘dañar’ su infancia. es lo que me cuesta poder pedirles argumentos despues.